Las principales partes de la raqueta de bádminton son: el mango o empuñadura, la varilla y la cabeza.
El mango es la parte por la que el jugador debe agarrar la raqueta.
El área de las cuerdas es la parte de la raqueta destinada a golpear el volante.
La cabeza rodea el área de las cuerdas.
La varilla conecta el mango con la cabeza.
La cruceta conecta el palo con la cabeza.
Cada raqueta tiene una serie de características que hacen que sean diferentes. Dependerán del peso, flexibilidad, equilibrio, composición, etc.
Cuanto más ligera sea la raqueta, más manejable, cómoda y menos traumática será para el brazo, y, por tanto, proporcionará más velocidad pero con menor potencia. Y a la inversa, cuanto más pesada sea la raqueta, será más potente pero menos cómoda.
La rigidez de una raqueta va de blanda a rígida. Cuanto más flexible sea la varilla, proporcionará más tolerancia y longitud al volante, pero con menos velocidad de juego. Y a la inversa, cuanto más rígida sea la varilla, ofrecerá una mejor devolución pero exigirá una buena velocidad de brazo y, por tanto, será menos permisiva con los errores de golpeo.
El equilibrio es la distribución del peso de la raqueta. Si en el mango está cerca de la zona de golpeo, la raqueta será más manejable y receptiva, perfecta para un jugador defensivo o de dobles. Por el contrario, cuanta más distancia en relación a la cabeza, será más potente, adecuada para jugadores atacantes. Por otro lado, parecerá más pesada y difícil de manejar.
Las raquetas de acero y/o aluminio son sólidas, más pesadas y adecuadas para la práctica ocasional. Las raquetas de grafito/aluminio y las de grafito integral son más ligeras y apreciadas por jugadores que se inician o avanzados. (fuente: Decathlon)